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Cambio climático y nuestra opinión

22/02/2017 - Uncategorized
Cambio climático y nuestra opinión

Casi el 50 % de la población considera que deberíamos ocuparnos de cosas más importantes que el cambio climático. Vamos a ver una serie de factores desde distintos puntos de vista sociales:

¿Hasta qué punto nos importa el cambio climático?

Para explicar este enfrentamiento, “profundamente dispar y prolongado”, apunta Fuhem, hay que recurrir a conceptos como la justicia ambiental, la deuda y la huella ecológica o bien los comunes globales. Estas nociones destacan porque no están en el espacio público y en los debates políticos.

Pese a que para sostener el calentamiento global bajo los 2º C, tal como fijó el Pacto de la ciudad de París en dos mil quince, habría que abandonar a abrasar el ochenta por ciento de las reservas conocidas de lignito, el cincuenta por ciento de las de petróleo y el treinta por ciento de las de gas, el cambio climático prosigue sin ser una prioridad para la sociedad de España, que aunque muestra un extenso apoyo a las ideas orientadas al ahorro, la eficacia y la adaptación, hasta un cuarenta y siete por ciento estima que “deberíamos ocuparnos de inconvenientes más importantes”.


Qué opinan los medios sobre el cambio climático

A esta falta de interés se aúna que el cambio climático no forme una parte del cuerpo de contenidos de los medios. “El empleo y abuso de la información sobre los peligros y amenazas derivados de las perturbaciones climáticas no necesariamente conduce a cambios congruentes de conducta ni a fomentar inevitablemente un mayor nivel de compromiso con las estrategias y políticas ambientales”, apuntan Cristina Huertas, doctora en Ingeniero Química y Ambiental, y José Antonio Corraliza, catedrático en Sicología Social y Ambiental, en su artículo “Resistencias sicológicas en la percepción del cambio climático”.

La publicidad juega un rol esencial en el momento de establecer los mecanismos a fin de que el cambio climático llegue a la sociedad. El reclamo por la sostenibilidad que hacen las grandes multinacionales por medio de sus departamentos de responsabilidad social corporativa distorsiona gravemente la asimilación del inconveniente por la parte de la sociedad, conforme apuntan Isidro Jiménez, doctor en Comunicación y maestro en Ciencias de la Información, y Mariola Olcina, cronista ambiental.

Qué dicen los políticos sobre el cambio climático

¿Por qué razón importa poco el cambio climático en el discute político? Si bien la lucha contra el cambio climático aparece en la mayor parte de los programas políticos, lo hace muy bajo el anhelo de desarrollo económico como solución a todos y cada uno de los males del país.

Una opción alternativa para provocar ese interés perdido en la batalla electoral es “el discute sobre las infraestructuras verdaderamente precisas y sobre aquellas que pueden servir de expresión para una movilidad más contenida y sostenible”, apunta Javier Gutiérrez, del patronato de FUHEM.


El cambio climático en los colegios

Bajo el título “Terminar la ESO sin conocer el cambio climático”, María González Reyes, maestra de secundaria en Fuhem, lamenta que prevalezca una escuela construida de espaldas a la sostenibilidad: “La escuela separa las propuestas educativas que están más cerca de la tierra, de la comunidad y del mantenimiento de la vida”.

La respuesta de los científicos
 al cambio climático

En lo que se refiere al origen del análisis del fenómeno, el planeta de la ciencia asimismo padece contrariedades al comunicar datos y averiguaciones, “el científico no va a estar cumpliendo con su deber si se restringe a presentar fríamente los datos, debe aprender asimismo a comunicarlos”, apunta Ferran Puig Vilar, ingeniero de Telecomunicaciones y divulgador científico, en su artículo “De la realidad ontológica a la percepción social del cambio climático”.

Por su lado, Gema Teso, doctora en Sociología y Comunicación Social, estima que “la ciudadanía no puede quedar al lado de la solución planteada por la ciencia, donde mudar los hábitos de consumo se ubica en el epicentro del análisis”.

La propia estructura de la escuela concebida con muros altos, puertas cerradas con llave y segregación por edades e inclusive muy frecuentemente, por clases sociales, conduce a una educación dirigida a la insostenibilidad. 

“Se puede conseguir el título de la ESO sin haber hablado jamás de los humanos como seres ecodependientes y también dependientes entre sí, sobre las vidas al otro lado de las fronteras, las muertes que se ocultan bajo los restos de las maquiladoras, sin conocer las luchas de comunidades que consiguen detener la construcción de una mina en su territorio o bien la privatización del agua”, apunta la autora.

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